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  • Luis Felipe Faraj

El problema del dolor

La vida buena comienza. No tenemos deudas económica, tenemos una relación estable con nuestra pareja, la familia está con buena salud y vivimos tranquilos. Mientras pasan éstos días ideales, tendemos a olvidarnos un poco, o la euforia baja, acerca de quien está en los cielos. ¿Verdad que es difícil ponerle atención a Dios cuando las cosas marchan bien? Pensamos que tenemos ‘todo’ en ese momento, pero ese ‘todo’ aparentemente no incluye a Dios. Dios, el Padre, supo de antemano que cualquier cosa material que pudiésemos obtener nunca iba a traer un lleno total a la vida del ser humano; lejos de decir que acumular muchas cosas materiales es malo, me refiero a depositar la posibilidad de ser felices a por fin tener eso tangible que tanto hemos querido- si éstas cosas llenan genuinamente a la persona, ¿por qué tanto millonario y famoso quitándose la vida?- Es por esto mismo que El lo único que trae llenura total es una conexión con Él. Dios llena ese vacío; por eso no le buscamos a menos que permita la adversidad manifestada en problemas o dolor. Pensemos la vez que no resultó esa relación amorosa que tanto queríamos (aunque ¿qué sabe el ser humano de amar?) y éste dolor emocional nos llevó a inmediatamente desquitarnos con Dios (curioso reclamarle a alguien que jamás fue ubicado por ninguno de los dos como centro de la relación) pero aún así tiramos el puño hacia el cielo y reclamamos entre copas o sobrios preguntándonos ‘¿por qué?’. Entendemos luego cuando vemos a la ex pareja nuestra casarse felízmente y allí mismo logramos entender que fuimos privados de un potencial divorcio, únicamente porque esa persona no era para nosotros. Pero, ¿por qué no le agradecíamos a Dios cuando las cosas pintaban lindo en la relación? ¿Por qué después de ese beso en los labios no orábamos en silencio dando gracias? Sucede que cuando las cosas van bien muchos le agradecen a la Madre Naturaleza, pero cuando todo va mal es culpa de Dios El Padre. El problema con el dolor en la vida es que no permitimos que nos transforme, dejamos que éste dolor nos tire a la basura como residentes permanentes. Se nos pega un hedor de tanto estar en ese dron, que a la hora de volver a sufrir lo único que sabemos hacer es actuar como la persona que está todavía en ese basurero en vez de hacerse preguntas diferentes a las anteriores y dejar de reclamarle al ser que no tiene la culpa. Siempre he pensado que las personas no necesitan cambiar sus conclusiones, necesitan cambiar las preguntas que se hacen cuando llegan los momentos pesados en la vida; ¿que quiere Dios de mi en ésta calamidad? Lo mismo que anda buscando el mal: Tu corazón. Dios permite que ésta vida sea agridulce porque una vida llena de placer continuo nos acomoda y nos hace olvidar que Dios es real. No le busquemos solo cuando todo va cuesta abajo: Busquémosle en las buenas para saber como actuar en las malas. ‘’Es una mala cosa poner nuestros colores a Dios cuando el barco se hunde debajo de nosotros; una pobre cosa acudir a Él como último recurso, para ofrecer 'lo nuestro' cuando ya no vale la pena conservarlo’’ -C.S. Lewis Luis Felipe Faraj

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